Vivir fluyendo con lo que nos sucede

Hay un libro que se titula “Impulsos para ser feliz”  Gila van Delden y es de la editorial Robin Book, lo  abrí al azar y me salió  el siguiente mensaje:

“las personas a las que parece que persigue la desgracia pueden ser las mejores personas, pero son incapaces de percatarse de hacia dónde intenta llevarles el destino. ¡Lo que provoca sufrimiento es un error! ¡Lo que provoca dolor tiene que estar mal!  Los dolores que padecemos son debidos al mismo crecimiento del espíritu, que nos oprime cada vez con más fuerza contra la causa de la aflicción, para que finalmente la percibamos y tomemos ese dolor como prueba de que nos hemos extraviado y que debemos regresar al camino correcto cueste lo que cueste”

Por lo tanto, quien quiera seguir adelante debe neutralizar la causa del sufrimiento. Por mucho que soñemos en algo, por mucho que dirijamos nuestros pensamientos hacia la tan ansiada meta, que finalmente alcanzaremos, si el destino nos depara otra cosa nos lo hace notar enseguida: ¡La meta que te has fijado no es la correcta! ¡Retrocede o toma otra alternativa!

Pero si nos negamos a verlo, se mantienen los malos resultados hasta que estemos dispuestos a retroceder o a tomar otro camino. Algunas personas lo entienden antes que otras, y estas últimas deben pagar el precio: por encima de  nuestra voluntad hay un poder que quiere lo mejor para todos , la ley del equilibrio. El dolor y el pesar son signos de que la persona ha abandona el camino de la armonía.

Prentice Mulford lo expresa con estas palabras:

“Nadie puede sustraerse a este equilibrio, por alta que sea la posición que ocupa o por mucho que intente ponerse a salvo. Siempre recibe el golpe inesperadamente donde más le duele, hasta que se instaura de nuevo el equilibrio o hasta que percibe la voz de la justicia infinita. ¡Exige aquello que ansías como si fuera de tu propiedad! Pero que tu exigencia sea sabia y busque el bien de todos”

¿Por qué fracasan los propósitos? A veces adoptamos la correcta actitud espiritual y ponemos toda la carne en el asador para lograr el éxito. ¿Qué hacemos mal? Muchas veces la respuesta es que no hemos tenido en cuenta lo más importante: la ley de la unidad de toda vida, que dice: Si te enriqueces a costa de otros, la consecuencia será el sufrimiento en alguna de sus formas.

Si con nuestros propósitos causamos dolor y aflicción a los demás, estos sentimientos regresan a nosotros, normalmente cuando menos lo esperamos. En la medida en que deseamos mal a otras personas nos estamos perjudicando a nosotros mismos. Naturalmente el otro también sufre, pero despertamos y atraemos fuerzas aún más terribles que nos perjudican por igual. Por el contrario, todo lo que hagamos por los demás con el corazón alegre, es para nosotros una bendición.

Más allá de todo, está la decisión de que eres un Co-Creador. Juntos en esta hermosa Tierra estamos cocreando. Si nuestra vida fluye y está en armonía estamos siguiendo el flujo de la vida. Si tenemos dolor es que nos estamos separando de lo que somos Amor infinito puesto a la disposición de la Vida.

Autor:Las citas de Gila van Delden, Prentice Mulford y Mariposa

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