Peligros de los pesticidas

El 70% de las embarazadas canarias presenta pesticidas
Un trabajo realizado en 100 mujeres halla en el líquido amniótico sustancias prohibidas en los años 70, como el DDT

Los canarios hemos convivido, y convivimos, con una gran cantidad de productos tóxicos a nuestro alrededor como pesticidas u otros organismos policlorados que son contaminantes, tienen un ciclo muy largo y tardan decenas de años en desaparecer del medio ambiente y de los organismos vivos.
Algunos de estos productos como el lindano, el endrín o el DDT están prohibidos desde los años 70. Sin embargo, un estudio científico ha determinado que, en una muestra de 100 mujeres embarazadas, casi el setenta por ciento de ellas presenta alguno de estos estos tóxicos en el líquido amniótico. Este estudio se suma a otros anteriores donde se demuestra que la mitad de los canarios presenta restos de DDT en su organismo pese a que se prohibió en 1977.
El nuevo estudio es de los pocos del mundo que analiza la presencia de este tipo de tóxicos como los organoclorados o los policlorobifenilos en embarazadas aunque, sus autores, quieren ser muy prudentes porque “como no hay otras investigaciones en España con las que comparar los datos no podemos afirmar si Canarias supera al resto de las comunidades autónomas o no”, remarcan los autores del estudio.
Este estudio se acaba de publicar en una de las revistas científicas más relevantes del sector Elservier y se trata de una colaboración multidisciplinar en el que participa el grupo de investigación en Medio Ambiente y Salud de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Ulpgc), los departamentos de Toxicología y Ginecología del Hospital Universitario de Canarias (HUC) y el Instituto Canario de Investigación del Cáncer (ICIC).

Muestras. Las muestras de líquido amniótico procede de los restos de amiocentesis practicadas a mujeres entre los 34 y los 49 años de edad que, por otros motivos, se les había recomendado someterse a esta prueba diagnóstica.
Uno de los responsables del estudio es el médico del HUC Guillermo Burillo quien insiste en que “ahora, habrá que cruzar estos datos con otros estudios que se realicen posteriormente para cruzar resultados y poder llegar a conclusiones definitivas”.
Lo que sí se puede decir es que distintos estudios anteriores han relacionado este tipo de contaminantes con ciertos cánceres y que actúan como disruptores endocrinos.
Ahora, se abren otras posibles líneas de trabajo como el estudio de la aparición de la hiperactividad en niños, el cáncer o la diabetes. También hay que determinar la causa de esta gran cantidad de tóxicos en el líquido amniótico. Las posibilidades son si tiene que ver con que son muy persistentes en el medio ambiente, si hay una relación con el uso que se ha hecho de la agricultura intensiva o si, incluso, algunos de estos productos hayan llegado por el aire desde la cercana África donde se utilizan estos productos sin control. Estas son las opciones, al menos, que ha expuesto en varias ocasiones el responsable de Medio Ambiente y Salud de la Ulpgc, Luis Domínguez-Boada, otro de los firmantes de este estudio.

Estudios. Este estudio forma parte de un proyecto global financiado por la fundación sanitaria Funcis que empezó en el año 2004 y que ha seguido a partir del 2006 con un grupo de investigación emergente denominado Grucatox (que significa grupo canario de toxicología) y que se constituyó para determinar contaminantes ambientales persistentes en diferentes materias biológicas en la población canarias. Una de las líneas del trabajo es este estudio de estos determinantes en líquido amniótico.
Otra línea de trabajo es la relación de los niveles de plaguicida en la población rural y se está analizando la relación con los hábitos de vida. Aunque es un estudio no publicado aún, se han estudiado unas 400 muestras y se ha detectado que en el 99 por ciento de las mismas había compuestos tóxicos persistentes como organofosforados, piretrinas y otros contaminantes. Por ejemplo, el Lindano estaba presente en el 30 por ciento de las muestras, el DDT , en el 40 por ciento y el malatión y discentrin en el 81 y el 87 por ciento respectivamente. Además, en otra línea se van a comparar las muestras en agricultores con la de población en general.
Con todos estos datos se abren muchas preguntas que los científicos deberán contestar en los próximos años, ¿qué relación tienen la presencia de contaminantes en la población con la aparición de ciertas enfermedades?, ¿qué se puede hacer para evitar que estos productos lleguen a los seres humanos?
Y, además, se constata que la aprobación de los nuevos productos químicos tienen que ser muchos más meditada y realizarse con un análisis exhaustivo de la pervivencia en el medio ambiente para, así, evitar problemas posteriores.

Fuente Verónica Martín Santa Cruz de Tenerife.

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