Respeto lo que siento sea lo que sea

postcard_001Elijo la paz de Dios como mi único propósito de vida.

Siento y permito lo que siento.

Vivo la experiencia de dolor que me surja,  sin atarme a ella.

No es mi identidad, esa experiencia de dolor.

Y se desvanece

A partir de ahora Respeto lo que siento, sea lo que sea: Sin juicios, sin rechazos.

De pequeña mi niña interna sentía que había algo erróneo en mi sensación de ser.

Lo acepto tal cual es.

Por eso creé una grieta entre la parte de mi que me creí que era y la parte que esperan los demás que sea.

Ahora me acepto sin grieta, totalmente.

Acepto la sensación de mierda y de basura, que creía que yo era, sin juicios.

Acepto el estar en la alcantarilla y no creerme digna del amor de los otros.

Acepta esa sensación que despido mal olor. Sin juicios.

Al aceptar lo que había, desaparece todo y se queda un profundo y gran amor.

Ese es mi Amor, ese es el Amor.

Ahora puedo sentir a mi Madre a mi espalda. Cuanto más me ame yo a mi misma, más va a poder amarse mi propio sistema familiar.

Las madres no son los motores de los hijos. No son las que cargan de amor a los hijos. Nosotros somos seres  poderosos y lo que hemos escogido en este planeta es solo una experiencia.

Lo que tienen que hacer las madres es acompañar a los hijos para que se vean a si mismos.

No hay que insuflar amor, sino acompañarlos a ellos y así ellos pueden ver quienes son.

Autoestima es ser Quien soy.

Cuando me tengo en cuenta, me quedo aquí.

Yo veo y estimo ese Amor que soy.

Yo vivo en prosperidad todos los días de mi vida.

Yo vivo sin esfuerzo en la prosperidad total.

Fuente: Sesión con Beatriz Fernández <beatrizinmafc@hotmail.com>

 

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