Me muero por ser yo de Anita Moorjani

Me muero por Ser Yo. – Preguntas y Respuestas. I

Durante los meses y años siguientes a mi ECM (Encuentro Cercano a la Muerte), he tenido muchas oportunidades de hablarle a grupos por todo el mundo sobre mi experiencia. Las siguientes son algunas de las preguntas y respuestas que han resultado de estas conversaciones.

P: ¿Cómo define el “amor incondicional” que experimentó en el otro reino y cómo se diferencia del amor que experimentamos en esta realidad física?

R: El amor en el otro reino es muy diferente porque es puro en esencia. No tiene condiciones ni expectativas y no actúa desde la emoción ni reacciona de un modo diferente, dependiendo de las acciones y sentimientos de uno. Simplemente es.
P: ¿Usted cree que es posible reproducir ese estado de amor incondicional aquí en el reino físico?

R: Cada uno de nosotros, en nuestra esencia, ya somos amor puro e incondicional. Sin embargo, cuando nosotros lo expresamos aquí en este reino físico, lo filtramos a través de nuestra mente y luego se expresa a sí mismo como una emoción humana.

La mejor metáfora que puedo pensar para ilustrar esto es el ejemplo de la luz blanca pasando a través de un prisma. El amor incondicional es como una luz pura y blanca. Cuando brilla a través de un prisma, se refracta en todos los distintos colores del arco iris. Estos representan nuestras emociones -alegría, amor, ansiedad, envidia, compasión, odio, empatía, etc.

Cada uno de nosotros es como un prisma, refractando luz pura y blanca (amor) en todos los diferentes colores del arco iris. Todos los tonos (emociones) son igualmente necesarios para el todo. Pocas personas, si acaso alguna, harían juicios morales en contra de cualquier color dado. No diríamos: “Ah, ese color es malo” o “Ese color comete pecado.” Pero hacemos eso con las personas y sus expresiones de la emoción, calificando algunos sentimientos como correctos y otros como incorrectos.

Cuando juzgamos algunas de nuestras emociones como negativas y tratamos de negarlas, estamos suprimiendo parte de lo que nosotros somos. Esto crea un bloqueo en nuestro interior y nos impide expresar nuestra magnificencia por completo, extractando simplemente ciertos colores del espectro, sobre la base de que un juicio moral truncaría la luz y la haría algo que en realidad no es.

No tenemos que actuar cada emoción; sólo tenemos que aceptar que son parte de quiénes somos.

Negarlas sería como prohibir que cierto color se refractara a través del prisma. Sólo dándole la bienvenida al espectro completo de nuestros sentimientos, sin juicios, podemos ponernos en contacto con la esencia pura del amor incondicional que reside en nuestro núcleo.

P: En su opinión, ¿usted cree que antes de tomar la forma física, ya somos seres magnificentes, conscientes completamente de quiénes en verdad somos? Si es así, ¿cómo se deteriora nuestra magnificencia y cómo se daña nuestro sentido de ser, cuando venimos a esta vida?

R: Le diré lo que yo siento, pero creo que eso sólo levantará más preguntas. Siento que no se supone que olvidemos quiénes somos; tampoco que esta vida sea tan difícil. Pareciera como si nosotros la hiciéramos dura aquí con nuestras ideas y creencias incorrectas.

El entendimiento interno que recibí en ese reino vino a manera de una marca que me quedó impresa; pero si lo pongo en palabras, esto es lo que yo estaría diciendo internamente, en ese estado: ¡Ah, entonces no se supone que la vida sea una lucha –se supone que la gocemos y que nos divirtamos! Desearía haberlo sabido. Ah, entonces mi cuerpo creó el cáncer por todos mis pensamientos poco sabios, por los juicios contra mí misma y por mis creencias limitantes. Todo eso causó en mi interior una gran confusión. Si sólo hubiera sabido que se suponía que viniéramos aquí y nos sintiéramos bien con nosotros mismos y con la vida -simplemente ¡expresémonos y divirtámonos haciéndolo!

Ahora esta parte es un poquito difícil de explicar, pero permítanme tratar de hacerlo. Se me ocurrió preguntarme algo como esto: ¿Por qué algo tan grande -como este cáncer terminal- me pasó por no darme cuenta de mi propia magnificencia?

Simultáneamente, tuve este entendimiento: ¡Ah, ya veo- no me pasó a mí, por haber sido una víctima; el cáncer no era más que mi propio poder y energía no expresados! Se volvió hacía mi interior, en contra de mi cuerpo, en lugar de hacerlo hacia afuera.

Sabía que no era un castigo o algo por el estilo. Era sólo mi propia fuerza de vida expresándose a sí misma como cáncer porque no le permití manifestarse como la magnificente, fuerza poderosa de Anita. Estaba consciente que podía elegir si quería regresar a mi cuerpo o continuar hacia la muerte. El cáncer no estaría más allí porque la energía ya no se estaba expresando de esa manera, sino que iba a estar presente como mi ser infinito.

Regresé con el entendimiento de que el cielo es realmente un estado y no un lugar y he observado que el éxtasis me ha seguido aquí, a la Tierra. Sé que esto suena muy extraño, pero aún más, siento que nuestro “verdadero hogar” es también sólo una forma de ser y no un lugar. Ahora mismo, me siento que estoy en el hogar. No tengo ningún deseo de estar en ninguna otra parte. Es indiferente si estoy aquí o en el otro reino. Son sólo diferentes partes de la experiencia de nuestro grandioso, expandido, infinito y magnificente ser. Nuestro hogar real está en el interior de cada uno de nosotros y nos sigue a dónde quiera que vayamos.

P: Ya que no he tenido un ECM, ¿hay alguna forma para aumentar y mantener la confianza en la increíble fuerza de vida de la que usted habla?

R: En lo absoluto, no es necesario tener una ECM para darse cuenta de su magnificencia.

Mi experiencia me enseñó que la mejor manera de aumentar y mantener la confianza y el sentido de conexión con la energía de la fuerza de vida Universal, es desde nuestro interior. Empieza con amarme y creer en mí misma. Entre más capaz soy de hacerlo, más centrada me siento en el tapiz cósmico. Entre más conectados nos sintamos, más capaces seremos de tocar a otros y permitirles sentir lo mismo.

P: ¿Qué parte jugó su sistema de creencias o su fe, si acaso existió, en su sanación y recuperación y cómo han cambiado sus creencias desde entonces?

R: Absolutamente ninguna fe, en nada, fue requerida para mi sanación. Más bien yo diría que fue una completa suspensión de todas las creencias, doctrinas y dogmas que tenía previamente lo que causó que mi cuerpo se sanara por sí mismo. En mi caso, la ECM fue el catalizador.

Desde mi punto de vista, aferrarme a mis ideas en verdad funcionó en mi contra. El tener creencias concretas limita mi experiencia de vida porque me mantienen encerrada en lo único que conozco y mi conocimiento en este mundo está limitado por mis sentidos físicos. Sentirme cómoda con la incertidumbre, por el contrario, me abre a todas las posibilidades. La ambigüedad está totalmente abierta a un potencial infinito.

La necesidad de la certidumbre aprisiona mi potencial por lo inesperado. Sentimientos de No sé o Veamos qué pasa, le permiten a mi ser expandido proveer respuestas y soluciones que pueden ser, por completo, sincrónicas, sorpresivas, mágicas o exageradas. Cuando doy un paso en el reino de la ambigüedad, estoy realmente en mi nivel más alto de poder. El sólo soltar todas las creencias, no creencias, dogmas y doctrinas previas, pone al universo infinito a mi disposición y trabaja para darme el resultado mejor posible, para mi vida. Ahí es donde recibo la mayor claridad interna. ¡Es dónde la magia ocurre!

Soltar todos mis apegos previos es un abrazo a la libertad y demuestra confianza en mi propia divinidad y magnificencia. Esto, también es una forma de sanar. Cuando suelto la necesidad de sanar físicamente, la vida se vuelve más libre, completa y divertida.

P: ¿Sintió usted que su fe en la Fuente fue un factor para su sanación?

R: En mi experiencia, yo me volví la Fuente y hubo total claridad. No había fuente fuera de mi propia consciencia expandida. Parecía como si yo abarcara la totalidad. Como lo he mencionado, ninguna fe en nada era necesaria para mi sanación porque en ese estado, hay una claridad total y parecía como si todo se volviera conocido. La creencia o la fe dieron paso al “saber”. Parecía como si yo me volviera todo -existía en todo y todo existía en mí. Me volví eterna e infinita.

Desperté a esta claridad, así que simplemente entendí. Supe que si escogía regresar, mi cuerpo se sanaría. Debido a la naturaleza de mi experiencia, siento que en nuestro núcleo/esencia, somos Uno. Todos venimos desde la Unidad a la separación y luego regresamos al Todo. Siento que mi ECM fue un vislumbrar de esa Unicidad. Puedo referirme a ella como Dios, Fuente, Brahman o Todo lo Que Es, pero creo que cada persona tendrá una idea diferente sobre lo que significa. No percibo la Divinidad como una entidad separada de mí o de cualquier otro. Para mí, es un estado de ser, más que un ser separado. Trasciende la dualidad, de manera que estoy permanentemente unida desde dentro y soy indivisible de ella. Mi expresión física es sólo una faceta del Todo.

P: ¿Hay algún lugar donde nuestra voluntad personal y la del Todo se conecten de manera que podamos tener acceso libremente a ese lugar de sanación y de poder?

R: Me gusta pensar que sí es posible para todos tener acceso libremente a ese lugar de poder y sanación. Creo que son nuestras metodologías colectivas, las historias que nos hemos estado diciendo por generaciones, las que nos impiden hacerlo. Pienso que esta acumulación de creencias es lo que está causando mucha de la desconexión y discordia que percibimos en el mundo, incluyendo el interior de nuestros propios cuerpos.

Llevamos con nosotros ciertos conceptos invisibles que nos mantienen alejados de nuestra verdad, haciéndonos pensar que estamos separados de la energía Universal. Permanecemos atascados en la dualidad, apartados de nuestro propio centro creativo. Somos la fuerza que no sólo forja esos conceptos, sino que los dirige. Y en la medida que nuestras historias cambien, así nuestra realidad física reflejará ese cambio.

Para que este tipo de sanación se vuelva más frecuente, debemos evolucionar nuestras

metodologías y transformar nuestras creencias a unas que nos permitan darnos cuenta que somos Uno con la Energía Universal. Esto nos permitirá sentirnos conectados a nuestro centro creativo en todo momento y facilitará que haya más energía positiva en todo lo que nos rodea.

La sanación se lleva a cabo cuando nuestra intención personal creativa confluye deliberadamente con la energía de la fuerza de vida Universal y la ve como Una.

P: ¿Ha tenido una sensación de libertad desde su ECM, y si es así, cómo la describiría?

R: Sí, me siento liberada. Siento que mi ECM no sólo me liberó de mis ideologías, creencias y conceptos previamente sostenidos, sino de la necesidad de buscar otros nuevos.

Me parece que buscamos y sostenemos estas doctrinas porque ellas nos dan seguridad en tiempos inseguros. Sin embargo, somos susceptibles a volvernos dependientes de ellas, necesitando que sean verdaderas, con el fin de sentirnos cómodos y seguros. Siento que entre más firmes sean nuestras creencias respecto a la naturaleza limitante de la realidad, ciertamente estamos perpetuando lo que ellas expresan.

Mi experiencia me permitió dar una ojeada a lo que se siente ser libre de la necesidad de la seguridad, tanto física como sicológica. En otras palabras, fue posible para mi sentir la perfección aún en medio de la ambigüedad. Mantener ese nivel de liberación mental es verdadera libertad para mí.

P: ¿Piensa que hubiera escogido retornar a esta vida si hubiera sabido que su mala condición de salud persistiría?

R: Debido al estado de claridad en que estaba, sospecho que hubiera regresado con un entendimiento sobre porque sentí el llamado a retornar y expresarme a través de un cuerpo enfermo. Tendría la esperanza que el conocimiento hubiera eliminado o reducido mi sufrimiento interno, aunque no la enfermedad física. Tendría un sentido del propósito a pesar de vivir con un cuerpo enfermo. Creo que todos tenemos un propósito, sin importar la condición física.

P: Está perfectamente claro que su mensaje es que ¡deberíamos ser quienes somos! Pero, ¿cómo se aplica esto a los criminales y asesinos? ¿Deberían ellos también ser quiénes son? Además, usted dijo que no hay juicios en el otro lado. Esto significa que realmente ¡pueden salirse con la suya, respecto al asesinato!

R: No existe condena alguna en ese reino, porque no hay nada que condenar -todos somos consciencia pura.

Muchas personas no quieren oír que no haya juicio después de la muerte; los reconforta pensar que la gente será responsable de sus malas acciones. Pero el castigo, premio, juicio, condena y todo lo demás son una cosa del “aquí” y no del “allá”. Es por eso que aquí tenemos leyes, reglas y sistemas.

Por otra parte, habrá una claridad total acerca del por qué somos de la manera que somos y porqué hicimos lo que hicimos, sin importar qué tan poco ético fue en la vida. Creo que aquellos que hieren a otros, sólo lo hacen desde su propio dolor y desde sus sentimientos de limitación y separación. Los que llevan a cabo actos como violación y asesinato están muy lejos de tener siquiera un vistazo de su propia magnificencia. Me imagino que tienen que estar extremadamente infelices consigo mismos para causar tanto dolor a otros, de hecho, ellos tienen necesidad de la mayor compasión -no de juicio ni de mayor sufrimiento, en la vida posterior.

Realmente no creo que los criminales y asesinos estén siendo quiénes son. Creo que nos volcamos a la destrucción sólo cuando hemos perdido nuestro camino y nos hemos alejado de conocer la verdad de quiénes realmente somos. Los criminales han perdido este centro y lo que le hacen a otros es realmente un reflejo de cómo se sienten en su interior, consigo mismos. Nos gusta pensar respecto a los criminales y víctimas como si se tratara de “ellos” y “nosotros” pero no hay “ellos”.

¡Todo es nosotros!

Un asesino en serie está tan enfermo como una persona con cáncer. Y si tenemos más asesinos en el mundo hoy, esto significa que tenemos una sociedad enferma. Encerrarlos puede tener beneficios a corto plazo, similar a tratar los síntomas del cáncer. Sin embargo, si no trascendemos y transformamos los problemas de fondo de nuestra sociedad, el problema sólo se agrandará, requiriendo que construyamos más cárceles y forcemos el sistema judicial. Los criminales son más que sólo víctimas de sus propias circunstancias. Ellos son los síntomas físicos de problemas soterrados de todos nosotros, como un todo.

No les estoy condonando sus actos. Sólo trato de decir que el conocimiento de mi propia magnificencia me cambió. Creo que si todos fueran capaces de contactar su propia verdad y saber lo grandiosos que son, nadie escogería hacer daño. Una persona feliz y amada que se siente inseparable de la Unicidad sabe que hacerle daño a otro es lo mismo que hacérselo a sí mismo.

P: ¿Está diciendo que un criminal, digamos un asesino, iría al mismo lugar y no se sentiría juzgado, al igual que un santo?

R: Sí, eso es lo que estoy diciendo. En ese estado, entendemos que todo lo que hemos hecho –no importa que tan negativo parezca- realmente ha venido del miedo, del dolor y de perspectivas limitantes. Mucho de lo que hacemos o sentimos es porque no sabemos hacer nada mejor. Una vez que estamos en el otro reino, sin embargo, nuestras limitaciones físicas se nos aclaran, de tal manera que somos capaces de entender por qué hicimos ciertas cosas y sentimos sólo compasión.

Parecía como si aquellos a quienes les ponemos la etiqueta de criminales fueran también víctimas de sus propias limitaciones, dolor y miedos. Cuando entendemos esto, sentimos sólo conexión con todos y con todo. Entendí que en el otro reino, todos somos Uno. Todos somos lo mismo.

Si todos supiéramos esto, no necesitaríamos leyes ni prisiones. Pero aquí, no lo entendemos, así que pensamos en términos de “nosotros” y “ellos” lo que nos causa que obremos desde el miedo. 

Es por esto que tenemos juicios, leyes, prisiones y castigo. En este reino, en este momento, los necesitamos para nuestra propia protección. Pero en el otro lado, no hay tal cosa como castigo, porque una vez que estamos allá, nos volvemos conscientes de que todos estamos conectados.

P: Si creamos nuestra realidad, ¿usted cree que la gente será castigada por lo que hacen a través del karma?

R: Como mencioné antes, no hay castigo en el estado de ECM. Vi el karma como un concepto de balance más que de causa y efecto. Por ejemplo, nunca usaría la expresión karma malo, ya que no creo que exista tal cosa. Simplemente creo que todos los aspectos de la vida son necesarios para crear el todo.

Tampoco creo ya que vivamos todas nuestras vidas en secuencia, en un tiempo lineal, tal como muchas personas encuadran sus ideas sobre el karma. Fui guiada a pensar así.

En el estado ECM, observé que cada momento en todas nuestras vidas -pasadas, presentes, futuras, conocidas, desconocidas y sin conocer- existen simultáneamente, como si existieran fuera de lo que nosotros conocemos como el tiempo. Me volví consciente que ya era todo lo que estaba tratando de lograr ser y creo que eso es cierto, para todos. Todo lo que hemos percibido como positivo, negativo, bueno o malo son simplemente partes del perfecto y balanceado Todo.

Extracto del Libro: “MUERO POR SER YO” de ANITA MOORJANI (Mar/2012)

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