Acompañando a un enfermo terminal

En nuestra sociedad todo lo que tiene que ver con enfermos terminales es una imagen cerrada, sin nada definido. Podría ser rosa porque hay mucho amor alrededor de una persona que se desencarna.

Además se siente como  algo como prohibido y no expresado. La consciencia grupal aparentemente excluye  un poco a los que están enfermos y a sus familias. Es un momento muy delicado en la vida del enfermo y de los que lo acompañan.

Sentimos que nos podemos contagiar y se nos puede acercar la muerte,  si estamos muy próximos a esa familia donde está la experiencia.

Lo queremos vivir de lejos y cuando nos toca a nosotros es como que no hay más camino. No hay unión antes de que pase el suceso, sólo cuando el alma parte entonces acude la sociedad a acompañar a la familia. Allí hay un permiso expresado.

Son creencias que vienen de antiguo.

Además  este es un momento muy importante en la vida de esa persona  con la enfermedad y si lo  desmitificáramos podrían haber muchas gratificaciones, tanto para el alma que elige marcharse como para la familia y la sociedad en general.

Veamos algunos  detalles del  proceso que se desarrolla  en torno a la enfermedad terminal y a los familiares que acompañan:

Secreto

Al principio la primera idea  que suele haber en la familia es mantener el secreto para todos y para todo.

A medida que pasa el tiempo, se lo van contando a los familiares y luego a los más allegados.

Sigue habiendo secreto.

Hasta que tiene que ser hospitalizada, se ha acabado el secreto.

Preguntas y visitas

Hacer preguntas sobre el enfermo o la enfermedad no es solidario:

¿Como fue? ¿Como se enteró la primera vez?  ¿Se estaba haciendo las revisiones reglamentarias?

La curiosidad en estos momentos rompe el alma. Es conveniente respetar  el momento y tengan compasión por esa familia sin querer curiosear directamente.

Cuando se llega  a la habitación y hay un enfermo en fase terminal la pregunta : ¿Cómo estás?  es un poco desafortunada ya que la persona suele estar  crucificada por la enfermedad, con mucho dolor y con muchas horas de falta de  sueño y  con  drogas potentes para aguantar el proceso.

Silencio, sería conveniente hablar  lo mínimo. Siente si la persona resiste tu visita y siente si está en disposición de atenderte o  no puede atenderte en el momento en que te presentas. Ten presente que a  veces sólo un instante de presencia vale más que mucho tiempo sin presencia.

Hay algunos comentarios que tampoco son muy  afortunados como por ejemplo: ¡Ah, tienes buena cara, no parece para nada que estés tan mal, ¿Quien lo diría?!

Algunas personas les resulta mucha confrontación la enfermedad  Si le decimos cuando nos vamos de la habitación: “Ponte buena para comernos un bizcochón” Podría ser que la energía baje y se sientaun grito agudo de dolor de la persona que está en agonía.

Una idea estupenda es un : “Te deseo lo mejor”.

Paciencia

Si llevas muchos días atendiendo a un familiar ten por seguro que necesitarás muchas dosis de paciencia hacia ti mismo y hacia tu familiar. Si te ama, normalmente tendrá bastante confianza para enfadarse contigo. Claro no le va a echar la bronca a los médicos, ni a los enfermeros que le atienden. Aquí, nos podemos poner en nuestro ego y estar pendiente de lo que es correcto o no correcto en su trato con nosotros. Desde luego que es un reto, tanto por parte del paciente como por parte del familiar.

Sin machacar a los familiares más cercanos

Cuando estamos en un dolor tan profundo suelen salir viejas heridas y entonces parece que podemos molestarnos. Estamos tan dolidos y con tanto desorden en nuestras vidas que tenemos que tener mucho cuidado lo que hablamos con la familia. Un par de palabras más dichas en un momento de tensión puede costar años de negociaciones. Así que no contestes a la primera, apreta el labio y espera.

A lo mejor más tarde cuando hayas reflexionado tu familar estará en mejores condiciones para hablar. Ten presente que un familiar enfermo es una gran herida en el alma grupal y familiar.

Con los pies en la Tierra y la cabeza en el Cielo.

Esto es muy importante. Va a haber muchas cosas que hacer que con las emociones se desborda uno y deja atrasadas. La vida sigue y las facturas  siguen viniendo y hay que arreglar cosas, hay que tener presente que hay cosas que también son importantes y a las que nos  tenemos que dedicar. Cabeza fría para ello porque sino luego va a haber muchos más problemas.

Cuidarte y dedicarte tiempo y espacio

Siento que esto es una de las más importantes atenciones que tenemos que hacer. Cuando hay tanta desolación y estamos en un hospital y nuestro familiar está con nosotros es como que nosotros también tenemos que descuidarnos un poquito. Aquí tenemos que reunir todas las fuerzas que podamos y respetarnos. Hacer tiempo para buscar un hueco para el deporte, la comida, bañarte,  pero sobre todo tener tu propio espacio. Nuestro niño interno requiere de nosotros con todo el apoyo posible. Ahora es el momento de sacar todas las herramientas que hemos ido acumulando durante todos estoy años.

Cuando sientes el dolor y todo lo que hay que hacer en la familia,  se te va el deseo de atenderte y si no te cuidas tú, luego puedes estar tú en la cama del hospital contigua a la de tu familiar Ordenar prioridades y el amor por ti mismo es super fundamental.

Con el menor dolor posible

Es muy importante que estemos muy pendientes con el personal sanitario de que nuestro familiar no sufra.

Lo más importante es que todos los medios posibles estén a su disposición. Con tanto dolor emocional a veces nos olvidamos que existen remedios y no lo hacemos.

Cuanto menos sufra mejor para todos.

La enfermedad no es un proceso para sufrir dolor.

Dejar partir

Queremos tanto a nuestros familiares que darles permiso para que sigan su camino espiritual es uno de los retos mayores que tenemos.

Cuando estamos acompañando a un familiar muy cercano  en su proceso de enfermedad terminal.

Siempre recordamos que los milagros existen y los tenemos en cuenta pero también nuestra intención es respetar la decisión del familiar sea cual sea lo que decida. Aceptar la decisión de desencarnarse de la persona enferma, es soltar el deseo  de necesitarla y de no permitirle que se cambie de estado.

Digo que es nuestra intención, porque esa intención a veces no coincide con la realidad. El alma inicia aquí un proceso muy aleccionador.

Es grande si  podemos apartar la consciencia de lo Pequeño y nos ponemos detrás de lo Grande.

Soltamos los contratos que tenemos para estar con esa alma y evolucionar con ella.

Y la propia alma que quiere desencarnar tiene que completar los contratos para poder desencarnarse y aceptar el tránsito. Sino va  a haber mucho dolor y mucho sufrimiento por ambos lados.

Lo más óptimo y elevado es respetar los procesos y tratar estos momentos de tanto reto,  de la forma más amorosa posible.

“Hacia el final de su larga vida, el gran filósofo alemán Goethe dijo que quedaría muy poco de él si descartara todo lo que debía a otras personas. A medida que me hago mayor, y espero que más sabio, estoy seguro de que eso también es absolutamente cierto con respecto a mi. Todo lo que hay en mi que vale la pena es el producto de lo bueno que me han dado”. Fragmento del artículo de J. Kennedy Shultz,  publicado en el libro Gratitud de Louise L. Hay.

Es cierto, si el alma elige marcharse siempre  nos quedamos con lo bueno que nos han dado. Esto es muy gratificante porque sabemos que siempre nuestros seres queridos están en nuestro corazón y ahí les hacemos un lugar.

Mientras tanto son libres para usar su libre albedrío sin que nosotros les obliguemos a quedarse para satisfacer nuestra propio deseo.

Les deseamos lo mejor el mejor tránsito desde nuestro corazón, se vayan o se queden, es siempre su decisión.

Calidad de vida.

Una enfermera me dijo que cuando su madre hizo el tránsito, ella se había quedado con mucha paz y  muy tranquila porque Cuidados Paliativos no es Calidad de Vida.

Nosotros no queremos que nuestros familiares estén encarnizados en una cama sufriendo dolor, aguantados con drogas y   esperando que los celadores les cambien el pañal.

Eso ya no es calidad de vida.

El alma es sabia y sabe y nosotros aceptamos las decisiones.

Dejarlos partir es pura sabiduría y puro Amor.

El aprendizaje es aceptar lo mejor para los que amamos.

Amarlos incondicionalmente y aceptarlos incondicionalmente.

Fuente: Mariposa

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2 respuestas a Acompañando a un enfermo terminal

  1. Mar dijo:

    Un derroche de aprendizaje. Gracias.

  2. dijo:

    Contestación a Mar
    Gracias a ti por ser consciente de ello.
    Cada ser tiene su aprendizaje y el entorno en que lo consigue es el más óptimo y elevado para el ser y los que lo acompañan.
    Siento que jamás se derrocha nada, ni siquiera lo que aparentemente sobra. Cada vez siento más que el Universo es un lugar Sincrónico y Serendípico.
    Todo depende de nuestras metas.
    Si nos sentamos al volante del coche y no tenemos una meta a donde ir. Es una locura.
    La vida es lo mismo.
    Si queremos derrochar en algo. Derrochemos en metas grandiosas, nos las merecemos todas.
    Un abrazo de milagros.

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