Vivir sin postergar

La vida es muy corta y hay mucho que aprender; aquellas personas que no dejan de postergar nunca dejan de perderse cosas.

Cada uno ha de averiguar constantemente si avanza a estados más felices o no. Si es así, uno se encuentra en el camino correcto. Adentraos más en él, disfrutadlo más. Y si os sentís tristes, entonces mirad: en algún punto os habéis apartado del camino, os habéis extraviado.

Algo os ha distraído, ya no sois naturales, os habéis alejado de la naturaleza. Mirad, analizad, y sea lo que fuere lo que encontréis como causa de vuestra tris­teza, desprendeos de ello. Y no lo posterguéis para mañana; eliminadlo de inmediato.

La vida es muy corta y hay mucho que aprender; aquellas personas que no dejan de postergar, nunca dejan de perderse cosas. Hoy poster­garéis hasta mañana, y mañana volveréis a postergar. Despacio, las pos­tergaciones se convierten en un hábito. Y lo que llega siempre es el hoy; el mañana jamás llega. De modo que podéis seguir postergando hasta el infinito.

Siempre que veáis que algo os produce tristeza, desprendeos de ello en el acto… no lo retengáis ni por un momento. Esto es coraje: coraje de vivir, de arriesgar, de aventura. Y solo aquellos que son valerosos, un día son recompensados con la totalidad, con la luz, el amor, la felicidad y la bendición.

Un fortísimo abrazo para tod@s

Soy el amo de mi destino
Soy el capitán de mi alma

Fuente: Fernando Rodicio Soto

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