Bulgaria

Mi viaje a Bulgaria con mi padre en julio del 2017

Hacen muchos meses que mi padre quería ir a Bulgaria. Decidimos por fin que si su salud lo permitía iríamos a primeros de julio.

Lo planeamos todo para el día 2 de julio.

Debido a que mi padre tiene 84 años y le cuesta un poco andar, decidimos alquilar un coche durante el tiempo que estuviéramos en Bulgaria y así lo hicimos.

-Día 2 Aterrizaje en Sofía, procedentes de Madrid. Compañía aérea que hace el viaje es Wizz air. Mejor pagar 10 euros más y así te evitas sustos con la facturación de las maletas. Por favor no se olviden de que las compañías aéreas de bajo coste cobran de 70 a 35 euros sino traes el billete de embarque.

La primer noche dormimos en el hotel Ibis cerca del Aeropuerto. Tiene un servicio de shuttel y el precio suele ser depende de la época del año de 47 euros dos personas.

-Día 3 Alquilamos un coche con la agencia búlgara Tany Rent a cars desde el tres de julio al 17 a las dos de la tarde. Costó 417 euros y nos pidieron 200 euros de depósito. En el precio estaba incluido un GPS. Lo primero que hicimos fue ir al Centro de la Ciudad a hacer un par de fotos a los monumentos principales.

Si piensan ir a Bulgaria por favor busquen un mapa con los nombres de los pueblos en inglés. Es más fácil para buscar los pueblos en el GPS.

Nosotros compramos el mapa de todas fuentes termales del Bulgaria en búlgaro. Eso dificultaba el camino, ya que siempre teníamos que buscar quien nos dijera los nombres de las ciudades que queríamos visitar traducidos del idioma búlgaro al idioma internacional.

Lo primero que hicimos era ir en dirección a Plovdiv. Es una gran ciudad, le dimos una vuelta.

Estábamos buscando aguas termales por eso fuimos a Nareschenk Bani. Llegamos por la tarde a este pueblo. Nos quedamos en el Spa oficial de Aguas termales. El alojamiento costaba 38 levas cada día que incluía la visita doctor y los tratamientos que te hicieran más el alojamiento y tres comidas. Era mejor reservar varios días porque hay que hacer mucho papeleo si solo eliges dos días. A los dos días tienes que volver al médico.

Había mucha gente en el Balneario.

Para hacernos entender tuvimos la gran suerte que uno de los que se alojaban allí, estuvo trabajando en Alemania durante un tiempo y aprendió a hablar alemán y el nos sirvió de intérprete para comentarles a las recepcionistas   que nos queríamos hacer un tratamiento en aguas termales. La gente muy colaboradora y muy amable.

Al día siguiente fuimos al médico para que nos recetara. Al parecer las aguas no eran buenas para el corazón de mi padre, por tanto nos fuimos al segundo día de estar en ese pueblo.

-Día 5 Cogimos la autopista y mi padre quería ver el Mar Negro, por tanto llegamos a la capital de Burgas. Una ciudad que está al borde de este Mar. Hicimos la fotos en unos lagos que estaban separados por un istmo. Luego buscamos pasar la noche en un pueblo que se llama Sozopol.

Al final encontramos un camping a precio europeo 30 euros por persona por quedarte en una habitación con baño. Esta es una zona llena de turistas. Se oía hablar en todos los idiomas cuando ibas por la calle.

En el restaurant por la noche mi padre encontró un niño que se llamaba Valentín que le tradujo perfectamente. Vivía en España y era hijo de padre y madre búlgara.

Sozopol es una ciudad muy cosmopolita y llena de todo tipo de turistas.

-Día 6 Al amanecer fui a la playa y saqué fotos en la misma. El agua estaba súper fría. No daban ganas de bañarse a las diez de la mañana. Eso si era súper transparente.

Este día ya que estábamos muy cerca de Turquía a mi padre le pareció una buena idea de pasar a este país. En la frontera nos dijeron que no era posible ya que la oficina de Rent a car nos tenía que haber hecho un contrato para poder entrar el coche.

Decidimos ir en dirección a Russe en la zona norte de Bulgaria por el tema del Danubio.

El día anterior Valentín nos recomendó que visitáramos un castillo y lo encontramos por el camino había un castillo de moderna construcción y que es la nueva generación de castillos.

En Ravadinovo encontramos los nidos de la cigüeñas en cada poste de luz.

En Gramatikovo había una piscina preciosa y nos encontramos un grupo de policía que estaban haciendo sus vacaciones en ese lugar por 14 días, ya que estaban muy cerca de la frontera.

En la provincia de Burgas había grandes extensiones de girasoles, maíz y muchos cereales. Daba la impresión de que las multinacionales eran las que plantaban porque eso no podía ser de individuos particulares.

En Karnovat encontramos a Salvador, un cerrajero que como mi padre fue cerrajero entre otras profesiones, nos mostró su lugar de trabajo y se ofreció para si queríamos llevarlo a España.

Seguimos fotografiando campos de girasoles en Smyadovo.

En Shumen encontré una de las fotos más bellas de Bulgaria desde mi perspectiva.

Entramos en la provincia de Razgrad saqué fotos a los bosques y a su frondosidad.

Casi anocheciendo llegamos a Rousse Nos quedamos en un hostal de búlgaros. El nombre no se podía leer. Nos cobró 40 levas por dos camas una habitación.

Esa tarde salimos a buscar un restaurante como siempre. Habían un poco de dificultad con el idioma ya que el inglés no se habla mucho.

Nos impresionó la gran cantidad de árboles frutales que tienen toda la fruta en el suelo. Al parecer al borde de los caminos hay miles de árboles. Nos dijeron que el gobierno comunista plantó todos esos árboles para que el pueblo los tomara.

Ahora hay miles de árboles y nadie recoge el fruto, incluso al lado del aeropuerto encontramos un ciruelo negro delicioso que nadie cogía.

-Día 7 En Russe estuvimos viendo los barcos transportando materiales y mucho movimiento. Había un barro verde justo al lado del borde del río que yo diría que es la famosa arcilla verde.

De nuevo en carretera nos detuvimos en Veliko Tarnovo, una ciudad preciosa que tenía las casas en el alto de la carretera. Nos detuvimos para comprar unas cholas y mi padre almorzó lengua de ternera en Driyaovo.

Seguimos con Pleven y los campos de girasoles.

Dormimos en Knezha. Esa noche fue bastante difícil para dormir. Preguntamos a un policía y él nos condujo en el coche hasta un hotel. La recepcionista, como mi padre no podía subir escaleras nos llevó a otro hotel caminando. A mi me asombró tanto su amabilidad que en vez de elegir el otro hotel aunque no tuviera ascensor, elegí el que tenía la recepcionista que era amble y que hablaba inglés.

Por tanto nos quedamos en el hotel donde se estaba celebrando una boda búlgara. Escuchamos todas las canciones del mundo hasta altas horas de la madrugada.

-Día 8

Borovan y seguimos con los campos de girasoles.

En Montana encontramos una chica que hablaba alemán que le sacamos la foto de su pierna. Su pareja hacía estas obras de arte en tatuajes e incluso nos dio su página de internet.

Llegamos a Lom

-Día 9

En Lom nos quedamos en un hotel que estaba al borde del río. Cuarenta levas como siempre. Tuvimos que subir un piso porque no había ascensor. Lo digo porque a mi padre las escaleras le resultaban muy difíciles.

Llegamos a Vidín que es la ciudad más al noroeste de Bulgaria. Donde encontramos mucho tráfico de camiones.

Luego mi padre quiso ver el puente que une Bulgaría con Rumanía en la zona de Dunarea (Con acento redondo sobre la primer a) y nos pidieron seis euros cada vez que cruzas el puente y por tanto pensamos almorzar en el Distrito de Dolj, también llamado Kalafat; pero teníamos que tener la moneda del país y no habíamos cambiado nada de nada, por eso volvimos a Bulgaria y pagamos de nuevo seis euros.

Pasamos por Montana

Paramos en otro pueblo termal que se llama Vurshets. Nos encontramos allí un ángel que hablaba italiano. Nos explicó todo.

Ella nos comentó que el gobierno de Bulgaria al parecer te devuelve el dinero que inviertas en termas si lo considera necesario tu médico de cabecera. Y ella que era maestra de escuela y ganaba 350 euros, le habían recomendado por motivos de salud que fuera a las termas de este pueblo.

Nos quedamos dos noches en un hotel de cuatro estrellas. Costaba 20 euros la noche por persona. Todo el pueblo era termal. Comimos en un bar que tenía el balcón sobre el río. Ahí fue donde probé por primera vez Mix mach.

-Día 11

Pasamos por un pueblo que se llamaba Dolna Bela rechka que no habían visto turistas en años. Saqué una foto a la fuente porque nos asombramos de que se asombraran. Pero fue divertido.

Cada pórtico, cada casa precioso.

Muchas casas desabitadas. Al parecer en el comunismo no había suficiente trabajo y tenían que dejar los pueblos para irse a las ciudades. También hubo un gran boom urbanístico y cayó en todo el país.

En Svoge me encantaron los bosques.

En Lakatnik nos encontramos unos acantilados en piedra blanca que parecían canteras de piedra. Y vimos un Parque Nacional en el río Iskar que en la ciudad de Vratsa. Estaban preparando un restaurante y acondicionando unas cuevas junto a una cascada maravillosa. Había también un puente colgante. Todos los ingredientes para pasar un día impresionante.

En Tomsan nos encontramos en el borde de la carretera una caravana que tenía un montón de figuras esculpidas como osos serpientes en madera. Bulgaria es un país con muy buenos remates en las obras. Mi padre estaba sorprendido desde una cancela hasta como remataban el techo todo era una obra de arte. Hacía mucho calor y aproveché para darme un chapuzón en aguas de río frías pero muy reconstituyentes.

Seguimos con los campos de girasoles de Radomir.

-Día 12 Kyustendil otra ciudad termal. Me impresionó. En medio de la ciudad había un gran bosque. Caminé a la deriva sola por la noche haciendo un gran giro, sin importarme nada. Sentía mucha seguridad en el país. La gente se divertía, comía, escuchaba música. Nos quedamos en el hotel Ramira que está justo detrás del Centro de Arte de este pueblo. Reconozco que si mi padre no me hubiera ayudado a aparcar el coche, jamás lo hubiera metido en aquel garaje.

Ahí mi padre invitó a una amiga de una amiga que nos había recomendado. Nos dijo que hablaba alemán, pero la verdad que hablamos todos los idiomas, más que alemán mismo.

Pasamos en el campo de Kyustendil por una central nuclear.

Y me impresionó mucho ver que un helicóptero hacía pruebas en Sapareva Banya.

La ciudad de Samokov nos cautivó por su río escalado donde pescaban los locales con grandes botas. Esta bella ciudad tenía unos jardines muy coquetos.

Más bosques frondosos en Borovets. Encontramos un pueblecito de cabañas precioso. Parecía que Blanca Nieves iba a salir de esas casitas para saludarnos.

-Día 13 llegamos a Hirsaya y nos quedamos en el Club Central. Es una ciudad muy bien conservada con ruinas romanas de la ciudad. Están las termas romanas y la Fuente de agua caliente donde todos los vecinos del lugar y los que van a las termas van a rellenar sus botellas por las mañanas. Las campanas de la iglesia tocan a primera hora de la mañana un carrillón. La iglesia tiene alrededor de ella unas pinturas al estilo bizantino. Me gustó mucho el aprovechamiento de las gomas de coches usadas para hacer cisnes y otros animales.

En el parque de la Fuente hay varias estatuas me encantó el cervatillo que parece que está vivo.

En el camino encontramos un restaurante en Brezovo donde se paraban los camioneros y la gente del lugar. Se notaba que era sólo locales. Agradecíamos tanto que viniera alguna amiga o la cocinera a ver que era lo que queríamos comer.

-Día 14 Me encantó los campos de trigo.

En Pavel Banya habían dos hoteles de cuatro y de cinco estrellas. Nos quedamos en un hotel a las salida del pueblo en dirección a Sofía.

Algo muy repetitivo era la verdura y el frescor de los bosques. Los ríos transparentes.

En Chelopech nos paramos para dormir la pequeña siesta que me echaba todos los días. Mi padre iba a caminar por la zona y yo dormía.

Me encantó unos cristales que daban luminosidad a una casa. Le pedí permiso al dueño para hacer la foto pero que no hablaban inglés.

Ya fuimos a dormir a Sofía.

Buscamos un hostal que no estaba muy lejos del aeropuerto y que costaba 55 levas por día. Nos quedamos dos días. Fuimos a ver como se iba al aeropuerto. La verdad que el GPS es una maravilla para esos países que no tienen el mismo abecedario que nosotros.

Los últimos días estaba lloviendo. Hicimos un recorrido de nuevo por el centro de Sofía. Y luego fuimos por las carreteras interiores a Pernik. Volvimos por la autopista a Sofía.

-Día 15 y 16 Estuvimos por la capital.

Comimos en un Bar de copas que se llamaba Cuba libre. Fue gracioso estar en Sofía y escuchar todas las canciones en español.

Otra cosa que fuimos a visitar es varios centros comerciales para ver los precios y como presentaban los productos al exterior.

-Día 17 El último día fuimos al aeropuerto muy temprano. A mi padre le encanta llegar temprano al aeropuerto. El vuelo salía a las cinco y media y nosotros estábamos entregando el coche a las doce de la mañana. Me sorprendió que la encargada me dijo: ¿Han tenido algún incidente? Le dije ninguno y me dio los 200 euros que habíamos dejado de depósito. Le pregunté: ¿Vas a mirar el coche? Me dijo “no”. En otro rent a car me han mirado todo. Impresionante. Ni siquiera comprobaron la gasolina.

Bueno nos dijeron que en Bulgaria si encuentran a alguna persona que toma un móvil de una mesa, le dan una paliza entre todos y luego lo entregan a la policía.                                  

La moneda oficial son levas, que están a la mitad de precio en el momento actual que el euro. 2 levas es un euro. Si sacas 200 euros de un cajero te cobran 204 euros por 400 levas. La gente en general es muy honrada, sobre todo la gente de los pueblos. No se aprovecha nada, absolutamente nada de los turistas. Sólo en los aviones no te devuelven lo que te corresponde. La azafata que nos atendió en el viaje de vuelta a Madrid, no nos devolvió dos levas. De resto nadie roba nada de nada. Me dijo una mujer que si cogen a un gitano robando un móvil de una mesa de alguien, le dan una paliza y luego lo entregan a la policía. A mi me pareció que en este país hay una seguridad a prueba de bombas.

El idioma búlgaro Pongo aquí un par de referencias sobre cosas que preguntamos en Bulgaria y nos parecen interesantes para vivir aquí.

No se suele hablar en inglés en el interior. Lo cierto que estuvimos viajando por las carreteras pequeñas y por los pueblos interiores. En el Mar Negro la gente si hablaba inglés y no hubo ningún problema. De todas formas con manos también se puede hacer entender uno.

Smetica Para pedir la cuenta

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Mi padre durante todo el viaje estuvo ayudándome con el tema del aparcamiento y de las curvas. Un copiloto estupendo. A veces con demasiada sabiduría. Es lo que pasa cuando tienes 84 años. Que sabe mucho. Pero bastante humilde para reconocer cuando comete errores. La verdad que eso es un aprendizaje para mi.

Gracias papá por tu conocimiento, tu sabiduría, tu presencia y tu gran corazón.

La mano protectora que nos acompañó todo el viaje fue impresionante. Me pareció súper fantástico. Pasé en muchos lugares que sabía que me habían protegido, que todo había salido bien porque tenía un Ángel protector o cientos de Ángeles protectores. Porque lo sentía en las carreteras, en los cruces, en los cambios de sentido. Ahora entiendo a los extranjeros… Que reto es ir a un país nuevo y decidir en microsegundos donde tienes que entrar o salir y a donde te tienes que dirigir.

Bulgaria y la gente de este país me pareció maravillosa. Ha sido una experiencia formidable. Siento que los régimenes políticos han hecho que la gente desconfíe de los desconocidos, pero cuando te acercas a ellos, el corazón y la sonrisa y su sentimiento se abre y te sientes lleno de amor.

 

 

 

 

 

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