La reciprocidad el nuevo paradigma socioeconómico

Lo que nos hacen las políticas de austeridad isntitucional y de ajusto presupuestario:

Las políticas de austeridad institucional y de ajuste presupuestario que vienen imponiendo las organizaciones globales, regionales y nacionales a la Administración pública española han llevado al país al colapso de su régimen democrático y de su economía social. Con la entusiástica colaboración de las sucesivas mayorías parlamentarias en las Cortes, el Fondo Monetario Internacional  y la Unión Europea han aplicado las directrices económicas y sociales del neoliberalismo hasta quebrar nuestro Estado de derecho social y democrático.

Estos “programas de ajuste estructural” fueron definidos por el propio FMI, el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos con el objetivo de maniatar la soberanía política de los Estados, desmantelar el sector público de sus economías y así demoler los regímenes democráticos de economía mixta, los “Estados del Bienestar”, y su pretensión de conjugar las libertades personales, las necesidades económicas básicas y los valores solidarios del conjunto de sus ciudadanías. Estos modelos de economía de mercado subordinada a los preceptos democráticos y a los intereses sociales nacionales han sido los enemigos a batir por el capitalismo “neoliberal”.

En la persistencia de la continuada sangría en la que se nos mantiene, de cierre de empresas, de destrucción de empleos y de pérdida de recursos públicos, un ámbito de justificación teórica se encuentra en la fundamentación académica sobre las motivaciones psicológicas propias de la economía: según la ortodoxia prevalente, los seres humanos nos caracterizamos, fundamentalmente, por ser egoístas, insolidarios y asociales. El “homo economicus”, el arquetipo del agente de las interacciones económicas, solo piensa, al margen de cualquier otra consideración, en maximizar su beneficio, por lo que los demás agentes no son más que o competidores o instrumentos de su enriquecimiento. Si esto es así, si a nadie le importa más que ganar lo que pueda y con la mayor indiferencia ante la suerte de los perdedores, lo que toca, aún en los momentos de fuerte recesión y malestar social, es pagar las deudas, cueste lo que cueste. Sin más.

Desde luego, éste parece un acertado perfil psicológico para describir las motivaciones de los poderes económicos, las élites empresariales, y de los gestores políticos a su servicio. Pero ¿somos los seres humanos en general así?, la sociedad humana en su vertiente económica ¿es naturalmente una lucha de todos contra todos?

Si hacemos caso a la evidencia empírica desarrollada en el campo de la biología evolutiva, en absoluto. Más allá del egoísmo, las prácticas de consideración hacia los demás nos caracterizan, en múltiples ocasiones y de muy distinta forma. Los seres humanos hacemos gala, naturalmente, de un amplio espectro de actitudes motivacionales en nuestros intercambios sociales.

En la sociobiología de la cooperación se reconocen como característicos el altruismo de parentesco y la reciprocidad directa. Los “actos beneficiosos para la familia u otros individuos genéticamente relacionados” nos son habituales, y las “acciones que confieren un beneficio a otros con un coste para sí mismo pero con la perspectiva de un beneficio recíproco subsiguiente suficiente para cubrir costos”, también. Son aspectos consustanciales a nuestro modo de ser humanos que la sesgada y antinatural concepción capitalista de la economía desprecia. Con los desastrosos efectos sociales que su hegemonía ha provocado y que ahora estamos sufriendo en carne propia, como nunca.

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Fuente: http://bienvenidosapantopia.blogspot.com.es/2012/08/la-reciprocidad-el-nuevo-paradigma.html

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